Mistress America - Crítica - Boletito del Cine

El fin de una historia, Amour es un reflejo implacable y decadente de la enfermedad y de su mundo ordenado.

Una pareja de ancianos dedicados a la cátedra musical se ven envueltos en las inevitables consecuencias del paso del tiempo, de llevar y soportar la enfermedad de ella que la llevara al horror del olvido y la dependencia, el camino sobre el deterioro y como enfrentarlo.

Una historia de amor de historial interminable, una aproximación a un retrato europeo burgués, que se desenvuelven en las paredes de una casa en medio de París, unas paredes que han permanecido unidas por su pareja y su ecosistema, pero que aluden a un deterioro, reflejo de su situación, metáforas de un encierro obligado e inevitable. Un elemento más es su hija, con una gran interpretación de Isabelle Hupper, aquella personalidad malcriada que intenta aleccionar cuando no tiene rumbo y que no es capaz de entender su mundo y mucho menos la nueva realidad de sus padres.

Amour - Crítica - Boletito del Cine

Existe claramente una dualidad en la intención narrativa de Haneke que no parece del todo clara, por un lado, la crudeza pálida sin arreglos ni filtros de un camino tortuoso y doloroso de la vejez que antecede al sueño eterno, pero sin antes pasar por un purgatorio interminable y tortuoso, y por el otro, el romántico camino de la complicidad eterna e incondicional, con sus sentimientos y temores, un lado humano de reflejos opacos pero que no carecen de tonalidad. Cualquiera de los dos es real y presente, por eso juega con esas dualidades, reflejando ambos tonos, ella (Emmanuelle Riva) sucumbiendo ante el deterioro físico de la enfermedad, y él (Jean-Louis Trntignant), sobrellevando y asimilando la carga del nuevo reflejo, íntimo y desgarrador.

Un paralelismo de realidades, una percepción que se deteriora y una mente que no existe, esa que le antecede a un cuerpo vacío, sin salud, sin vida. El contraste de lo que alguna vez fue un mismo universo, pero que va dividiendo caminos, que siguen unidos, pero van en aparentes sentidos opuestos, dos matices que van de la mano a un mismo destino pero con solitaria decadencia, que simplemente esperan su turno, el vacío de saber que tu cómplice, ya no lo será más, ni en esencia física ni etérea.

Amour, Francia, Australia, Alemania, 2012

Dirige: Michael Haneke

Guion: Michael Haneke

Fotografía: Darius Khondji

Duración: 127 minutos

Por santi2099

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