Berlin Syndrome - Crítica - Boletito del Cine

Berlin Syndrome. La obsesión es un juego entretenido, cuando lo aprendes y lo entiendes, y a veces se confunde con el amor.

Clare es una fotógrafa australiana que se encuentra en Berlín de vacaciones, es una escala más dentro del recorrido que tiene planeado, pero su encuentro con Max, hará que cambie sus planes, porque así es el romance, puede cambiarlo todo. Ese el planteamiento inicial de la directora Cate Shortland, y tiene a su disposición a una Teresa Palmer que esta brutalmente impecable en su papel, interpreta a Clare y le otorga diferentes matices a lo largo de Berlin Syndrome, la cual, por momentos, llega a niveles altísimos y esto es gracias a ella.

Al inicio Clare nos lleva a conocer algunos de los rincones de Berlín, con cada fotografía, nos hace ver tonos nostálgicos de las historias de lo que fue Berlín en otras épocas, cada caminata nos lleva a terrenos y percepciones de las cenizas que quedan de la vasta historia de esa nación, de su grandeza y de la frialdad que aun queda en distintos espacios. Su viaje casi está terminado en esta locación, pero conoce a Andi (Max Reimelt), un tipo que hará que su deseo despierte, que la chispa que no tenía como parte de su viaje aparezca, por lo que decide que su estancia no ha terminado, por el contrario, todavía quedan cosas que descubrir y retratar en Max, que al parecer tienen ese sabor que ella busca con cada encuadre.

Berlin Syndrome - Crítica - Boletito del Cine

Max conquista de manera genuina a Clare y no ve con malos ojos que ella se quede, y tal vez, para siempre, porque para él así es el amor, de eso se trata, de vivir con esa persona cada momento, cada instante, y sabe que Clare puede sentir lo mismo.

Un día Clare amanece en el departamento de Max y se da cuenta que no puede salir, se encuentra encerrada, y aquí es donde la historia se torna en un thriller con grandes momentos psicológicos. Ella al inicio piensa que esto fue un accidente de Max y que en esto solo es un mal entendido, pero de pronto pasan uno, dos, tres días y se percata que se ha vuelto la prisionera de su amante. Por su lado, Max, piensa que es normal, y hace a Clare su objeto, no solo del deseo, sino ese objeto para saciar las perversiones y fantasías, porque así es como él define el amor, y esa definición no cambiará solo porque ella no este de acuerdo o se incomode.

Conforme avanza la historia, Clare y Max comienzan a forjar una sólida pero enferma relación,  en ciertos momentos se torna a una especie de Síndrome de Estocolmo, hay resignación del lado de Clare, ve imposible su escape, pero también comienza a notar que se encuentra en una relación “seria” con Max, deja de percibir esto como un encierro, y asume su papel en este juego, lo hace suyo y trata a Max como su pareja formal, dejando ya de lado el tema de ser “prisionera” para convertirse en el complemento de Max, y en este punto vemos que el método nada común de él ha surtido efecto.

Berlin Syndrome - Crítica - Boletito del Cine

Los dos vivirán las distintas etapas de una relación de pareja, el miedo, el descubrimiento, la apertura, los celos, los festejos, las discusiones, las cenas románticas, los detalles, los obsequios, y aquí la cinta muestra una dualidad en ambos personajes muy interesante, dejan de ser unidimensionales, tienen un trasfondo fuerte, y eso los une, eso hace que lleven una vida normal y cotidiana, nos hace entender que todas nuestras perversiones, todos nuestros deseos, defectos, y sentimientos ocultos, nos convierten en el villano en diferentes etapas de la relación, no solo en víctimas.

Como toda pareja, llegan al momento de la monotonía, y ahí es donde Clare, tiene momentos de claridad que la hacen reaccionar de ese trance en el que se encuentra, y sabe que es momento de partir, aunque eso lastime a Max, porque el “amor” se ha acabado, y ya llegó el hastío, ya despertó, y ella ya no puede llenar ese vacío que tiene, lo interesante es que Max ya piensa lo mismo, ya sabe que el deseo por Clare ha terminado, y así como ambos tienen esa misma conclusión, ambos tienen diferentes métodos para “matar” esa relación.

Berlin Syndrome, Australia, 2017

Dirige: Cate Shortland

Guion: Shaun Grant

Fotografía: Germain McMicking

Duración: 116 minutos

Por MGM

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