La visión satírica más infantil sobre la realidad nazi.

Jojo es un niño alemán de clase media, que en plena Segunda Guerra Mundial, tiene una sola meta en su corta vida, aquellas pequeñas grandes pasiones que a los diez años nos saben cómo anhelos inquebrantables, volverse el mejor representante de la ideología nazi que haya cruzado por esas filas, Taika Waititi nos muestra la percepción infantil (y retorcida, porque no) de un niño y su búsqueda por querer encajar en un grupo y sociedad nazi, apoyado de un amigo imaginario que funge como conciencia y motivador, representando por un caricaturizado e infantiloide Adolf Hitler, aquel que aparece cuando necesita hablar con alguien, y que es interpretado por el también director.

Jojo ha sido rechazado por su grupo de “amigos”, debido a un accidente con una granada en un campo de entrenamiento de jóvenes prospectos nazis, que lo ha dejado marcado, asilado y con cicatrices, aquí es dónde Taika Waititila refleja a través de su mejor amigo Yorki, el lado más tierno, desinteresado y noble del ojo de infantil, sobre el absurdo de que un niño esté inmiscuido es una circunstancia bélica.

Un coming-of-age, que refleja a Jojo a través su camino al entendimiento, donde sus preguntas y miedos emergen al encontrarse a Elsa, una joven judía que vive escondida en un cuarto detrás de la pared de su casa y cuya necesidad de sobrevivencia es tan fuerte como las dudas de Jojo, aquí es donde sus prejuicios se debilitan, donde su fascinación y contradictoria ideología se desenvuelven e intentan luchar por repeler a la Imagen del inventado enemigo, identificando que sólo se trata de un humano, un ser que por cierto, encuentra atractivo y fascinante.

Por otro lado, está su madre Rosie, quien es retratada de gran manera por Scarlett Johansson, una imagen humanizada que muestra que siempre hubo dos lados de la moneda, cumpliendo su rol de guía, ella está para él y no lo deja, pero también intenta cumplir su parte en la guerra, orquestadora del destino de Elsa, y responsable del propio.

Una comedia que se burla de los rituales, la mentalidad y el propósito que la ideología nazi perseguía, una muestra que marca bien su límite entre lo incorrecto y la ofensa, intentando navegar por las aguas más seguras y sin mostrar los horrores de holocausto, sino reírse de las circunstancias y sus personajes, pero conforme la narrativa avanza, los personajes van madurando y la visión del niño se pierde para entrar en la anécdota más real, para ser reemplazada por la atrocidad de los acontecimientos.

Una declaración que muestra la capa de la tolerancia, que busca a través de una comedia satírica, replantear los esquemas apelando a la conciencia, a la dureza de crecer y tomar la responsabilidad de quienes somos, lo que creemos y respaldamos; de saber que al final, siempre habrá tiempo para bailar por la libertad.

Jojo Rabbit, Nueva Zelanda, EU, 2019

Dirige: Taika Waititi

Guion: Taika Waititi, Christine Leunens

Fotografía: Mihai Malaimare Jr.

Duración: 108 minutos

Por santi2099

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