El matrimonio se transforma, madura, evoluciona y se desgasta.

La dura tarea de aceptar una separación y llevarla a cabo, una anécdota que refleja a través de esta película, el áspero camino que recorre la resignación, la decisión y las consecuencias de una ruptura inevitable. En la escena inicial, una voz en off nos lleva a través de los detalles, la intimidad y las cualidades que construyen la relación entre Nicole y Charlie, aquellas pequeñas cosas que los unieron y ahora los separan, una narrativa hecha de cortes y anécdotas al puro estilo de 500 Days of Summer (2009). Ellos son una joven pareja neoyorquina dedicada al teatro que nos conducirán a su separación, un camino que alguna vez se llenó de rosas y amor, y que ahora sólo quedan los vestigios de un intento que no será más, donde ya no eres más parte de la historia del otro. Un relato del cual el director Noah Baumbach fue participe y nos cuenta astutamente desde su punto de vista emocional y anecdótico.

Nicole es caracterizada por Scarlett Johansson en su mejor papel, ella tiene la idea clara, divorciarse de Charlie, encarnado por Adam Diver (en un duelo actoral increíble). Y esto es claramente reflejado cuando asiste con su abogada feminista y experta, interpretada por la ganadora del Oscar, Laura Dern, y donde recorremos a través de un monólogo magistral de Scatlett, explicando los motivos y pormenores de su decisión, su estancamiento, agobio y frustración, pero que intenta concluir en los mejores términos, con aquella insulsa e inocente frase de “quiero que sigamos siendo amigos”.
Pero su intención, por más noble que pueda parecer, desenmascara un gran número de elementos externos, como abogados, oficinas, jueces, manutención, etc… que nos muestran que el recorrido será desgastante, tortuoso e inevitable.

Conforme las circunstancias se agudizan, los personajes se envuelven en una lucha que se centra en la custodia de su hijo y que repercute un cambio de vida 360, Noah Baumbach nos muestra diversos encuentros de argumentos interminables y batallas en círculo, así como sentimientos rotos y frustrados, los cuales son expuestos en su principal secuencia, una escena llena de intensidad y exabruptos, donde Nicole y Charlie desahogan su impotencia ante el desenlace inminente, aquí nadie va a ser condescendiente del comportamiento del otro, pero esa furia por más arraigada que esté, trae consigo un inherente dolor que no se apaga, un arrepentimiento que en este momento no tiene voz, ni la tendrá. Aquel vestigio de nobleza e inocencia se han perdido, y han dado paso a un litigio de abogados, dispuestos a quitar todo y dejar nada, muchas veces en contra de los principales involucrados.

Las acciones van quedando en segundo plano para dar más peso a la emociones, las cuales hasta cierto punto, quedan inconclusas, los huecos en los móviles de los dos personajes principales buscan llenarse con la empatía que el espectador refleja, lo cual no parece deliberado, más bien es la carencia de Baumbach y su guion, así como su incapacidad de redondear los verdaderos motivos que tienen para generar la separación; lo que origina que la historia separe al personaje de Scarlett y la refleje con ambiciones vengativas que no parecen bien fundamentadas, no hay una gran profundidad en la temática, sino que los esfuerzos se centran más en las reacciones y su intensidad, por eso la referencia de la batalla histriónica, y es aquí es donde no vemos con claridad, cuáles son las intenciones de su ruptura, no hay ningún subtexto que explorar.

Una historia vigente sobre la batalla de un divorcio, aquí no hay mártires ni santos, sólo hay víctimas de las circunstancias, sólo hay derrotas sin un sabor a mañana, ese siguiente día para continuar con la rutina en un lugar más vacío, un vacío y tanto físico como emocional que dejó el desgaste sin reconciliación de algo igual de intenso y poderoso que el amor, llamado separación. Cómo diría Joaquín Sabina: “lo peor del amor, es cuando acaba…”

Marriage Story, UK, EU, 2019

Dirige: Noah Baumbach

Guion: Noah Baumbach

Fotografía: Robbie Ryan

Duración: 137 minutos

Por santi2099

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