La vida puede ser una apuesta… a veces perdemos… otras también… y otras no importa.

¿Cuántas veces no hemos visto que con la mentalidad de “era el destino”, nos encontramos con personas que cambiarán nuestras vidas de un modo u otro? Esta es la premisa de Mississippi Grind, protagonizada por Ben Mendelsohn y Ryan Reynolds.

Ben que interpreta a Gerry, es un tipo adicto al juego, un jugador de todas las mesas disponibles en la ciudad, alguien que conoce perfecto ese ambiente y se siente cómodo en ese ecosistema, él solo quiere seguir teniendo esa sensación que una gran jugada cambiará tu suerte.

De pronto, Gerry este personaje conoce a Curtis (Reynolds) en un juego de póker, en ese momento comienza a ver cómo el ambiente cambia, cómo de repente las cartas empiezan a convertirse en sus aliadas, y lo primero que él piensa es, claro… fue mi nuevo amigo Curtis y su “aura” de ganador la que está cambiando todo esto.

Después de una parranda de “mejores amigos”, Gerry ve en Curtis la oportunidad de cambiar el sentido a las cosas, visualiza que él lo puede ayudar a que todas las deudas y toda la mala suerte que hoy tiene, se transforme en éxito, ya que a veces, lo que uno necesita, es tener a alguien al lado, para saber que todo es posible, y que mejor que un amigo que entiende que de que se trata esto de las “cartas y el póker”.

Gerry y Curtis se embarcan en una aventura que no es sencilla, pero que de pronto parece lograble, irán recorriendo distintos estados a lo largo del país, desde Iowa trazando una ruta que los llevará a las mesas de juegos disponibles en cada estado, y que servirán para financiar la entrada a un “juego final” en Nueva Orleans, ese es el “objetivo”, esa bolsa de dinero, que Gerry sabe,  es lo suficiente para salir a flote y seguir vivo en el “juego de la vida”, y si lo hacen juntos tal vez tengan una oportunidad.

Curtis por otro lado, deja que su amistad fluya, y ve cómo se va formando una gran hermandad con Gerry, pero es consciente que tal vez llegar a la mesa final en Nueva Orleans no sea fácil, pero para Curtis lo importante es el viaje y no el resultado final.

Estas dos visiones irán juntas en este viaje, lo interesante de esta road movie, es que conforme vamos acercándonos al destino, estas dos visiones, estas dos personas, no estarán del todo felices, se darán cuenta que el hecho que hayan iniciado juntos esta misión no fue necesariamente porque tenían el mismo objetivo, y que tal vez sí fue el destino que los unió, pero también será el destino el que los hará comprender que este viaje no es hacia la mesa de juegos.

Este viaje los llevará a darse cuenta que a pesar de que cada uno tiene  claro cuál era el objetivo, verán que al final, solo están ellos dos, esa es la última parada, esa es la última carta para hacer la jugada ganadora, era eso y nada más.

Solo se tienen el uno al otro, y como cualquier relación que tienes con un “hermano”, sabemos que juntos podemos superar todo, los defectos y errores del otro, podemos perdonarnos cualquier cosa, porque esas son las cosas que haces por un hermano, y que entre nosotros nos enseñaremos cuales son las consecuencias de nuestros actos, pero también juntos sabremos resolver cualquier diferencia, y que mejor que hacerlo durante un juego de dados en la mesa de un casino, donde nos jugaremos la vida el uno por el otro, y no importa que números caerán, porque nosotros ya ganamos, ya tenemos ese hermano que antes hacía falta, como caigan los dados… ya es lo de menos.

Mississippi Grind, EU 2015

Dirige: Anna Boden / Ryan Fleck

Guion: Anna Boden / Ryan Fleck

Fotografía: Andrij Parekh

Duración: 84 minutos

Por MGM

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