Never Rarely Sometimes Always. Un grito contenido de la madurez forzada.

Autumm es una chica de pueblo enfrentada a un mundo que te obliga a resolverte, tanto de forma interna como externa, un ecosistema como casi todos, victimario de género. Es ahí donde su antipatía inunda su personalidad, pero con una sensibilidad latente, sobre todo ante el constante menosprecio de su padrastro, el cariño casi nulo de su madre y una casa llena de infantes desentendidos de su existencia, el único rastro de humanidad lo encuentra en su prima Skylar, ambas actrices, Sidney Fanigan y Talia Ryder, hacen su debut protagónico revelación que depositan un gran peso en pantalla. Autumm, tiene 17 años y ha decidido abortar.

Una cámara casi siempre postrada de forma dinámica en un primer plano, haciendo más íntimos los reflejos, más personales, pero también asfixiando su entorno, apretando la reacción y los espacios, una narrativa con una dimensión personal apabullante y poderosa.

Obligada a partir en un viaje relámpago y con casi nulos recursos con su prima a NY, donde la ley extiende las restricciones de tiempo en los abortos, tiene personalidad propia, la gran ciudad no niega, ¡soy cosmopolita grita!, el aborto es permitido, pero el ambiente asfixia, un paralelismo que semeja a la doble moral de muchos de sus habitantes, “te cobijo, pero demando todo lo que tienes”, a nivel económico, moral y emocional, una batalla de supervivencia en un sistema hipócrita en su funcionalidad. La profundidad de campo se pierde para abandonar el ecosistema y enfocarnos en las acciones de sus elementos, que parecen depredar las buenas intenciones y las voluntades.

Never Rarely Sometimes Always - Crítica - Boletito del Cine

El ataque del ego masculino no es de forma directa, ni siquiera se presenta a cuadro, pero está presenta en forma de realidad incómoda y de diálogos, que enmascaran las situaciones de todos los días en acosos tóxicos y sofocantes. “¿Alguna vez quisiste ser hombre?” Le pregunta Skylar a su prima, “Todo el tiempo”, responde, con esa declaración contextualiza la realidad.

Ya en la clínica, la asistencia social le hace algunas preguntas intimas referentes a sus relaciones sexuales, preguntas tanto físicas como emocionales relacionadas a maltrato y abuso, y cuyas posibles respuestas hacen referencia al título de la cinta (Never Rarely Sometimes Always), este el momento donde todo se devela, el diálogo es casi nulo, pero la cámara es implacable, desnuda y desata las expresiones, originando una devastación emocional, una denuncia sin voz, pero profunda, personal y tajante

Never Rarely Sometimes Always - Crítica - Boletito del Cine

Eliza Hittman retrata a través de su narrativa, un coming to age más orgánico y auténtico, sin espacio a la idealización y con claras consecuencias emocionales, de voces amordazadas por un yugo, más que masculino es social y del que todos somos cómplices. Una madurez forzada que parece un reto constante y continuo, una historia sobre la adolescencia, el aborto y la madurez, una narrativa que nos invita a dejar a un lado el cliché y verla directamente a los ojos.

Never Rarely Sometime Always, UK, EU, 2020

Dirige: Eliza Hittman

Guion: Eliza Hittman

Fotografía: Helené Louvart

Duración: 101 minutos

Por santi2099

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