Victoria - Crítica - Boletito del Cine

Victoria. A veces necesitamos ese destello que lo cambia todo, aunque sea solo por una noche.

Sebastian Schipper nos invita con esta cinta a un viaje en donde no habrá momentos para un respiro y todo esto será narrado a través de los ojos de Victoria, su personaje principal.

Victoria (Laia Costa) se encuentra en un bar de Berlín, divirtiéndose, y dejándose llevar por todo en ese momento, de pronto se topa con un grupo de jóvenes, encabezados por Sonne (Frederik Lau), y ellos no quieren terminar la fiesta, quieren seguir los festejos e invitan a Victoria, la cual renuente al principio, entiende que a veces es bueno fluir con el momento, por lo que acepta seguirlos no importa a donde los lleve la noche.

Con algunos momentos durante la narrativa el director nos delinea y construye a Sonne y cada uno de sus 3 amigos, para que sepamos de qué están hechos cada uno, y así justificar lo que avecina en esta noche.

Victoria - Crítica - Boletito del Cine

Sonne y su grupo de amigos, son a primera vista, los típicos chicos que sólo buscan diversión, él tiene y siente cierta atracción por Victoria, por lo que no la dejará escaparse tan fácil esta noche. Pero no estamos ante la típica aventura de una noche, las acciones de Sonne tendrán consecuencias que él aún desconoce en ese momento. Victoria se abrirá con Sonne como no lo había hecho en mucho tiempo, y podemos sentir como ese desahogo es lo que ella necesitaba desde hace mucho, en una gran secuencia al lado de un piano, vemos y sentimos todos los matices de Victoria, y que la conexión con Sonne pudo ser genuina.

De pronto Sonne será llamado, por una deuda, un compromiso adquirido por su amigo Boxer, y ahí es donde la adrenalina hará que todos se sientan sobrios de nuevo, será momento de respaldar a un amigo en peligro, sólo que requieren uno más en este viaje, y para eso estará Victoria, ella que está pidiendo vivir y sentir de nuevo, dudará por un momento, pero al final sí los acompañará, aunque obviamente ella desconoce en lo que se está metiendo. A estas alturas, le persecución, el ritmo trepidante que toma la historia, las distintas situaciones que vivirán los protagonistas, las adversidades, todo lo que incluye este guion que al parecer es bastante corto, todo esto, está narrado en un plano secuencia impecable, en donde no será fácil detectar si existe algún truco de la edición que haya ayudado al director a plasmar este plano durante la totalidad de su cinta.

Victoria - Crítica - Boletito del Cine

El que los protagonistas como la historia tenga varios cambios de ritmo, se pueden atribuir a este plano secuencia, cada momento esta perfectamente sincronizado, cada acto, cada paso está donde debe de estar, la iluminación y fotografía ayudan a ubicarnos en el tiempo, a tener una referencia, toda la historia esta ensamblada de manera eficiente e impecable, el resultado final es brutal y está demás que narremos o compartamos todas las situaciones en específico, es algo que debemos experimentar y es algo que debemos ver para creer que se logró en una sola secuencia de poco más horas.

El trabajo de Sebastian Schipper tiene todos los ingredientes que puedes pedir de una cinta que narra ese pequeño lapso en las vidas de sus personajes, más allá del plano secuencia, que es magistral, la historia nos mostrará como a veces sólo necesitamos un momento para cambiarlo todo, y cómo una decisión es lo suficientemente poderosa para cambiar el rumbo de una vida que se encontraba en el limbo, en el estancamiento, en la rutina, como una sola palabra, un acto tan inocente como acompañar a alguien, puede desembocar en algo único, en ese “algo” que nos hacía falta sentir para volver a la vida, y valorar que cada situación que se nos presenta nos pondrá a prueba, y que a veces en esas pruebas, si usas tu adrenalina y tu sentido de sobrevivencia puedes lograr cosas que pensabas eran imposibles, cosas como disfrutar la vida a cada segundo.

Victoria, Alemania, 2015

Dirige: Sebastian Schipper

Guion: Sebastian Schipper, Olivia Neergaard-Holm, Eike Frederik Schulz

Fotografía: Sturla Brandth Grovlen

Duración: 138 minutos

Por MGM

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